Conoce la historia de San Isidro Labrador

Patrón de los madrileños, de los campesinos y de los ingenieros técnicos agrícolas. Santo mediador para obtener lluvias en primavera y para tener una buena cosecha

¿Quién fue San Isidro?

San Isidro labrador nació en Madrid a finales del siglo XI en el seno de una familia muy humilde. Quedó huérfano muy pronto, así que el joven se buscó el sustento con trabajos como el de pocero hasta que finalmente se emplea como labrador. Poco más tarde, se trasladó a vivir a Torrelaguna, época en la que se casó con María Toribia, conocida más tarde como Santa María de la Cabeza, tuvieron un hijo también santo, San Illán.

De vuelta a Madrid, entra a trabajar como jornalero para Juan Vargas. Vivía muy cerca de la iglesia de San Andrés, donde cada mañana, tras escuchar misa, cruzaba el puente de Segovia para llegar a las tierras de su señor al otro lado del Manzanares. Tuvo una vida sencilla y humilde y murió anciano.

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Hechos prodigiosos

La tración popular conservó la memoria de su espíritu de oración y de generosidad con los más necesitados glosándolos con sus prodigios y fábulas por el cariño que le tenían.  Sobre su figura cuentan que los ángeles se prestaban a colaborar en la labranza de la tierra mientras el se dedicaba a la oración.

Cada año, San Isidro organizaba una comida popular para los más pobres y desfavorecidos de Madrid. Un año, se presentaron a comer muchos más de los que habían calculado para la comida. Sin embargo, cada vez que metía el cazo para servir, podía llenar el plato de comida. Este hecho de multiplicar la comida se conoce como la “olla de San Isidro”.

Otro hecho sorprendente es que, tras una época de sequía y viendo la necesidad de agua para seguir el trabajo de su patrón, golpeó con su arada una piedra de la que brotó agua al instante. Se dice de ella que abasteció las necesidades de todos los madrileños.

Años más tarde, el relato que le valió la beatificación fue la curación milagrosa del rey Felipe III. Había caído este muy enfermo y a su paso por Toledo, le llevaron a su presencia el cuerpo de San Isidro, y el rey curó milagrosamente. Su cuerpo incorrupto tenía poderes curativos y la monarquía española acudió a su intercesión en varias ocasiones.

 Las fiestas de San Isidro

Son las fiestas que se celebran en honor al santo patrón de los madrileños a mediados del mes de mayo. Se celebran en la pradera de San Isidro, en el barrio de Carabanchel, y allí se suceden romerías, verbenas y espectáculos diversos.

Es costumbre beber limonada y tomar las rosquillas del Santo, las rosquillas tontas y las rosquillas listas, recubiertas con un baño de azúcar.

Allí se juntan los madrileños vestidos con el traje típico de chulapos, con gorra, pañuelo, pantalón negro, camisa blanca y chaleco para ellos, y las chulapas con vestido ceñido, moño y pañuelo abrochado al cuello.

El origen de los chulapos se remonta a finales del siglo XIX, principios del XX, dónde convivían varios grupos en Madrid que se distinguían por su clase y su forma de vestir, así estaban los Manolos, que eran los de Lavapiés, y los Chulapos, vecinos del barrio de Malasaña. Destacaban por tener un toque de chulería y rozar la delincuencia, allí se encontraban las cigarreras, modistas, fruteras… Las grandes zarzuelas de la época destacan en sus letras el orgullo de pertenecer a esta casta popular.

Actualmente chulapo es sinónimo de chulo y según el diccionario de la RAE e indica a un individuo de las clases populares de Madrid, que se distinguía por cierta afectación y guapeza en el traje y en el modo de conducirse.

San Isidro en la cultura madrileña

La primera vez que se celebraron las fiestas en honor a San Isidro fue por motivo de su beatificación en 1620. Su cuerpo fue llevado en procesión por la ciudad en un urna que habían labrado los plateros de la ciudad. El fervor popular se relanzó sobre el Santo amigo del campo, de los animales y por sus poderes curativos. Francisco de Goya pintó un cuadro “la pradera de San Isidro” representado su celebración popular y que se puede visitar en la Biblioteca Nacional. Lope de Vega le cantó un poema relatando su vida y numerosos pintores y eruditos de distintas épocas evocan la sencillez de su vida destacando su devoción y milagros.

La pradera de San Isidro. Goya

La pradera de San Isidro. Goya

Su cuerpo incorrupto se conserva en la Colegiata de su nombre en Madrid, y el arcón donde secularmente estuvo depositado se visita en la Catedral de Nuestra Señora de la Almudena en la Capital de España.

 

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